El 21 de agosto de 1999 se llevó a cabo una de las peores masacres ocurridas en Colombia a manos de paramilitares.
En el corregimiento de La Gabarra, cerca al municipio de Tibú, Norte de Santander, un grupo paramilitar proveniente de Córdoba y Cesar arribó al municipio con aproximadamente 150 hombres.
En complicidad con la fuerza pública y con un apagón en todo el corregimiento en las horas de la noche, dieron inicio a la masacre. En la madrugada del 22 de agosto, la masacre termina con una bengala en el cielo. Algunos pobladores afirman que fue lanzada desde la misma base militar.
La incursión paramilitar dejó 38 personas masacradas y más de 11.665 personas desplazadas solo en ese mismo año.
Con esta masacre no sólo se infundió terror, también buscó romper el tejido social, aniquilando los procesos de organización comunitaria y la autonomía territorial.
Más de 20 años después, la memoria persiste y resiste al olvido. Los pobladores de La Gabarra intentan reconstruir una generación de líderes con la participación de los jóvenes que residen y resisten en el territorio y con un reto mayor, el de la verdad, la justicia y la no repetición.